Solo me queda un consuelo,
caíste sobre cubierta
con el aparejo firme
navegando hacia el cielo.

Compañero del alma,
siempre nos unió la mar,
su azul intenso en la calma
rota por el temporal.

Y aunque se que en el cielo
no hay pulpos negros
existen otros barcos, otros marineros
navegantes, pescadores, hombres buenos.

Los marinos no morimos,
surcamos las olas eternamente,
firmes las manos en el timón
y los seres amados presentes.

Y cuando sople un levante fuerte
y rompan violentas las olas,
falten drizas y escotas
y silenciosa se deslice la muerte.

Tu estarás vigilante
cuidando de los hombres de mar, 
dando calma al navegante
y sin dejar de soñar.

Soñar que en tus nietos dejas,
la herencia del que se va,
sabiendo que vives en los sueños
de los que nunca te dejarán de amar.

De D. Óscar Villar-Capitán Marítimo
Torrevieja, a 1 de septiembre de 2020.